Tesla ya lo habría dicho hace 80 años: los neutrinos viajan más rápido que la luz

27 Sep

No deja de ser curioso todo lo organizado por los neutrinos detectados moviéndose a una velocidad superior a la de la luz. Curiosamente, el bueno de Tesla ya dejó dicho el 6 de febrero de 1932 al The New York Times, al hablar de su sistema para extraer energía de los rayos cósmicos (las negrillas, claro, son mías):

He hecho algunos progresos en resolver el misterio desde que en 1899 obtuve pruebas matemáticas y experimentales de que el sol y otros cuerpos celestiales de las mismas características emiten rayos de gran energía que consisten en partículas inconcebiblemente pequeñas animadas a velocidades que exceden vastamente las de la luz. Tan grande es el poder penetrante de esos rayos que pueden atravesar miles de millas de materia sólida sin apenas disminución de su velocidad. Al pasar a través del espacio, que está lleno de polvo cósmico, generan una radiación secundaria de intensidad constante, día y noche, que cae sobre la tierra desde todas las direcciones a la vez.

En fin, no deja de ser una descripción bastante acertada de lo que son los neutrinos, ¿no?

¡Ya ha salido la segunda edición de “Yo y la energía”!

24 Ago

…y como podéis ver, ya se está distribuyendo 🙂

¡Gracias a todos!

De Tesla a los cuantos

12 Ago

20110811-204841.jpgSiguen las menciones a Nikola Tesla que le asaltan a uno cuando menos se lo espera. Hay que añadir al listado ésta sacada de Solar, la última novela de Ian McEwan:

“…Algunos de aquellos hombres eran realmente inteligentes, pero sus desmesuradas ambiciones les exigían reinventar la rueda y a continuación, ciento veinte años después de Nikola Tesla, el motor de inducción, y luego leer inexpertamente, y con excesivas esperanzas, la teoría del campo cuántico para encontrar el combustible esotérico justo delante de sus narices, en los vacíos del aire vacío de sus cobertizos o habitaciones de invitados: la energía del punto cero.” (página 31, traducción de Jaime Zulaika).

Curiosa asociación ésta: la teoría cuántica como nuevo marco para recrear los mismos mitos de siempre…

La mirada que interpela

9 Ago

20110808-170728.jpgAbismarse en los ojos de César, el chimpancé protagonista de El origen del planeta de los simios, más allá de lo que lo hacen los vertiginosos travellings hacia su pupila, es una experiencia realmente impactante. Hasta el punto de preguntarnos si no os estaremos enfrentando, por primera vez, a la primera criatura nacida de la animación digital que puede de verdad resistir la comparación con un actor de carne y hueso.

Porque no nos engañemos: Gollum, y como él todas las creaciones surgidas de la captación de movimientos, en ningún momento dejó para nosotros de ser un ente irreal. Sin embargo, lo que uno ve en la película de Rupert Wyatt, su prodigiosa capacidad de comunicar, de empatizar, de mostrar toda la gama de sentimientos que hasta ahora creíamos sólo humanos (el miedo, la ira, la ternura, la soledad…) nos plantea, de una manera desasosegaste, un puente con esa realidad animal con la que habitualmente nos sentimos tan ajenos. Y esa apertura de interrogantes, de dudas, es con mucho de lo más intenso que ahora mismo podemos experimentar ante una pantalla de cine…

Tesla ha vuelto para quedarse

8 Ago

La noticia principal es ésta: ya está en marcha una reimpresión de ejemplares de Yo y la energía. Me consta, por comentarios que me habéis hecho llegar, que en algunos casos os ha costado conseguir el libro. Vaya por delante que no ha sido culpa de la editorial, de la distribuidora o, por supuesto, de los libreros. En realidad, la causa es la mejor de la que puede tener noticia un autor (o, en este caso, un co-autor): la estupenda acogida, que ha llevado a que se agotaran los ejemplares enviados a los establecimientos, y a que la reposición, dadas las fechas veraniegas en que nos encontramos, no haya ido todo lo rápida que habría sido deseable. Pero todo, como digo, no son más que inconvenientes provenientes de una realidad ilusionante.

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“Magnolia”: Sólo nos une la búsqueda

5 Ago

Volver a ver Magnolia es toda una experiencia. Porque si alguna vez te has visto al borde del desastre, de la derrota personal, sólo puedes sentirte identificado ante este puñado de personajes al límite. Unos son aparentes triunfadores, otros rozaron apenas la gloria para perderla casi instantáneamente; la mayoría, por su parte, apenas hacen otra cosa que intentar mantenerse en pie en medio de una descarga continua de rayos y centellas que pretende destruirles.

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Tesla y sus editores (y III): Thomas Commerford Martin

1 Ago

Resulta imposible minimizar lo que supuso la irrupción de la electricidad en la segunda mitad del siglo XIX. Si hemos de buscar alguna comparación que nos pueda ser útil, tal vez tengamos que referirnos a lo que vivimos hoy en día con la rápida evolución de la informática y las redes sociales. Si vemos la expectación que despierta un Steve Jobs cada vez que comparece ante la prensa, incluso cuando no ofrece novedades significativas (una mínima actualización sobre un producto ya asistente), tendremos una pista.

Sí, la electricidad, y todos los que se dedicaban a ella, se convirtieron en pasto del interés popular. Bastaba añadir el adjetivo “eléctrico” a un sustantivo para dotarle de un contenido especial, algo parecido a lo que sucede ahora con términos como “virtual” o, en el colmo de la modernez, “cuántico”. Y así, no debe de extrañarnos que, en un entorno en el que se mezclaban los genios con los charlatanes, todos ellos con la figura reinante de Edison como la referencia última, el gran padre de la tecnología que traería la revolución al mundo, no faltaran los personajes que venían a ejercer en el mundo de la tecnología el mismo papel que los managers de los grupos de rock. Y si había uno que decidía quién ascendía y quién no, ése era Thomas Commerford Martin.

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