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La reválida del niño y el monstruo

10 Oct

Parece que el fantástico español tiene un subgénero preferido, que es el de los terrores infantiles. No sé si es que para ser considerado un digno representante del medio hay que haber puesto el particular granito de arena, pero no deja de ser curioso que tanto Guillermo del Toro (sí, ya sé que es mexicano, pero siempre he defendido que El laberinto del fauno, por muchos motivos, es también una película española) como Juan Antonio Bayona (con la más que sobrevalorada El orfanato) obtuvieran los parabienes y la consagración de crítica y público. Y ahora es Juan Carlos Fresnadillo, quien demostró su profesionalidad convirtiendo en visible una cinta como 28 semanas después, a pesar de lo endeble de su guión, quien parece haberse visto en la necesidad de graduarse con su propia aportación. Y es una pena, porque Intruders es repetitiva, confusa y, en realidad, mucho menos trascendental de lo que ella misma se cree, un Shyamalan sin la gracia de éste, una cinta impostada en la que niños ni adultos (y ya puestos, ni el monstruo) nos importan demasiado. Y eso que de los curas falsísimos interpretados por Daniel Bhrül y Héctor Alterio prefermos ni hablar por aquello de evitar el ensañamiento, que si no…

Diferentes encarnaduras de la belleza

1 Oct

Una buena amiga hizo la semana pasada algo que sobre el papel puede parecer una locura: verse en sesión doble, así, sin anestesia, El árbol de la vida y Súper 8. Salió encantada, pero es que ella adora el cine. Y llevados a ello, me hizo preguntarme: ¿qué pueden tener en común ambas películas? Aparentemente, y tras un primer vistazo, poco o nada: mientras que no habrá quien deje de tildar a la cinta de J.J. Abrams de inteligente producto comercial estudiado al milímetro para funcionar en taquilla, la de Malick (¿queda alguien que aún no lo sepa?) es una indagación religiosa con pie y medio (si no es que se da de bruces) con la metafísica.

Y sin embargo, sí que tienen algo en común: las dos películas demuestran, cada una por su camino y con sus propios fines, un inmenso amor por el cine y una fe sin límites en su capacidad de emocionar y trascender. Por eso, envidié a más no poder a mi amiga por haber tenido una experiencia que yo ya nunca podré tener. Sí, te envidio, Laura; pero también me alegra que existan recodos donde a uno aún puede esperarle el placer, la belleza, la emoción.

La mirada que interpela

9 Ago

20110808-170728.jpgAbismarse en los ojos de César, el chimpancé protagonista de El origen del planeta de los simios, más allá de lo que lo hacen los vertiginosos travellings hacia su pupila, es una experiencia realmente impactante. Hasta el punto de preguntarnos si no os estaremos enfrentando, por primera vez, a la primera criatura nacida de la animación digital que puede de verdad resistir la comparación con un actor de carne y hueso.

Porque no nos engañemos: Gollum, y como él todas las creaciones surgidas de la captación de movimientos, en ningún momento dejó para nosotros de ser un ente irreal. Sin embargo, lo que uno ve en la película de Rupert Wyatt, su prodigiosa capacidad de comunicar, de empatizar, de mostrar toda la gama de sentimientos que hasta ahora creíamos sólo humanos (el miedo, la ira, la ternura, la soledad…) nos plantea, de una manera desasosegaste, un puente con esa realidad animal con la que habitualmente nos sentimos tan ajenos. Y esa apertura de interrogantes, de dudas, es con mucho de lo más intenso que ahora mismo podemos experimentar ante una pantalla de cine…

“Magnolia”: Sólo nos une la búsqueda

5 Ago

Volver a ver Magnolia es toda una experiencia. Porque si alguna vez te has visto al borde del desastre, de la derrota personal, sólo puedes sentirte identificado ante este puñado de personajes al límite. Unos son aparentes triunfadores, otros rozaron apenas la gloria para perderla casi instantáneamente; la mayoría, por su parte, apenas hacen otra cosa que intentar mantenerse en pie en medio de una descarga continua de rayos y centellas que pretende destruirles.

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Yo no quiero vivir dentro de una película

29 Jul

A veces, tengo sentimientos encontrados con la cinefilia. Sí, es cierto que he disfrutado del cine, desde siempre, desde que soy un niño, y todo parece indicar que, si hasta ahora no he perdido esa capacidad ya no lo haré nunca. Y sin embargo, cada vez que oigo las largas y melosas declaraciones de amor al séptimo arte, preferentemente con voces lánguidas y que parecen remitir todo lo importante de esta vida a lo sucedido sobre una gran lona blanca (o sucedáneos), me siento ajeno.

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¿Auge y caída del 3D?

20 Jun

Lo del estancamiento del 3D se veía venir. Bueno, no sé si estancamiento es la palabra correcta, porque no se puede decir que haya disminuido el número de producciones cinematográficas realizadas utilizando ese sistema ni que se hayan desplomado las recaudaciones. Pero hace unos días un completo informe publicado en El País sí que apuntaba tendencias inquietantes, sobre todo dos: una, que el porcentaje de ingresos procedente de las versiones tridimensionales, tras un súbito incremento, estaba empezando a bajar; y dos, que la cotización de las empresas que comercializan los sistemas no vive sus mejores momentos en las bolsas. Y eso sí que parece indicativo de que, en un momento en el que los inversores son capaces de destinar miles de millones a aventuras más o menos arriesgadas, lo que se vendió como una revolución no parece que vaya a ir a tanto.

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