Tesla y sus editores (I): Robert Underwood Johnson

12 Jul

Si tenemos en cuenta la preocupación de Tesla por la posteridad, no deja de resultar curioso que nunca abordara, que sepamos, la escritura de ningún libro donde pudiese exponer con espacio, y de manera sistemática, su visión de la ciencia y el futuro. Aunque sus colaboraciones periodísticas son bastante abundantes, lo cierto es que los dos textos incluidos en Yo y la energía son lo más parecido a un ensayo que escribiera alguna vez, aunque en ambos casos aparecieron en publicaciones periódicas.

“The Problem of Increasing Human Energy”, traducido para la presente edición como “El problema de aumentar la energía humana”, vio la luz en junio de 1900 en la revista The Century Magazine, la publicación en la que ejercía como editor asociado su amigo Robert Underwood Johnson, a quien Tesla llamaba cariñosamente “Luka Filipov”. El científico se encontraba en un momento especialmente interesante de su vida, exultante tras el éxito de sus experimentos en Colorado Springs, y preparando lo que consideraba que sería la culminación de su vida, el diseño del Sistema Telegráfico Mundial que le llevaría, un año después, a levantar Wardenclyffe. Tesla había regresado de Colorado en un estado de excitación extrema, pues no sólo había asistido al correcto funcionamiento en la práctica de sus teorías, sino que estaba convencido de haber dado el primer paso en la creación de una nueva raza con la presentación del primer autómata dos años antes, e incluso de haber contactado con los extraterrestres, tras haber recibido una señal rítmica durante su estancia al pie de las Rocosas.

De hecho, en eso consistió el encargo de Johnson. En aquel momento, la Century era una de las publicaciones de mayor prestigio de Estados Unidos, y sus páginas se enorgullecían de acoger a las mejores plumas del país. Entre sus principales logros se encontraba el haber publicado tres adelantos de lo que luego sería una de las obras básicas de la literatura norteamericana, Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain. La revista había mantenido, además, una relación muy estrecha con Tesla, quien incluso había publicado en sus páginas sus traducciones de poetas serbios. En 1895, además, había acogido el espectacular reportaje fotográfico de la visita de Twain, Jefferson, Crawford y el propio Johnson al laboratorio de Tesla, donde fueron inmortalizados bajo la nueva luz fría creada por el inventor.

Con estos precedentes, no era extraño que Johnson pensara en su revista como el ámbito natural que acogiera la exclusiva de los nuevos hallazgos teslianos, con la inclusión de fotografías inéditas de su estancia en Colorado y de sus autómatas. Sin embargo, Tesla, en ese momento, tenía su mirada puesta en destinos más altos, y tanto Johnson como el resto del equipo de la revista palidecieron cuando el inventor les entregó un texto larguísimo en el que lo pedido se convertía en la mera excusa para una larga disquisición que pretendía abarcar la totalidad de su pensamiento.

El problema de aumentar la energía humana ofrece muchas dificultades para ser catalogado, porque no es exactamente un texto científico, ni filosófico, ni futurístico, pero a la vez es todo eso. A través de sus disquisiciones podemos aproximarnos a la visión que Tesla tenía siempre presente, y que condicionaba todos sus pasos. Leyendo sus convicciones y aseveraciones, tenemos la oportunidad de mirar por una rendija cómo sería el mundo por venir que Tesla estaba convencido llegaría sin remedio con la aplicación de sus inventos, un mundo poblado de seres mecánicos que traerían consigo la paz, bendecido por una energía inagotable y barata, y en el que lo inalámbrico procuraría el bienestar y progreso de toda la humanidad.

En el momento de su publicación, el texto despertó una enorme polémica. Señalado por genio por unos, las atrevidas elucubraciones que se atrevía a plasmar en papel impreso le granjearon la burla, y las acusaciones de insania mental, de otros. Pero fueron también esas mismas disquisiciones las que llamaron la atención de J.P. Morgan, quien poco más de un año después de la publicación sellaría su trato con Tesla para financiar sus proyectos.

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