¿Auge y caída del 3D?

20 Jun

Lo del estancamiento del 3D se veía venir. Bueno, no sé si estancamiento es la palabra correcta, porque no se puede decir que haya disminuido el número de producciones cinematográficas realizadas utilizando ese sistema ni que se hayan desplomado las recaudaciones. Pero hace unos días un completo informe publicado en El País sí que apuntaba tendencias inquietantes, sobre todo dos: una, que el porcentaje de ingresos procedente de las versiones tridimensionales, tras un súbito incremento, estaba empezando a bajar; y dos, que la cotización de las empresas que comercializan los sistemas no vive sus mejores momentos en las bolsas. Y eso sí que parece indicativo de que, en un momento en el que los inversores son capaces de destinar miles de millones a aventuras más o menos arriesgadas, lo que se vendió como una revolución no parece que vaya a ir a tanto.

De hecho, películas clave del verano, como Super 8, ni siquiera se plantean la exhibición en 3D (de hecho, el proyecto estrella de J.J. Abrams ha preferido rescatar el más añejo, y un tanto olvidado últimamente, formato Imax) ¿A qué se debe este desapego, dos años después de que el planetario megaéxito de Avatar hiciese creer que por fin había llegado el momento de las gafas? Se pueden elaborar muchas teorías, pero creo que básicamente la respuesta es simple: porque lo que ofrecen el 95% de las cintas estrenadas en 3D, con su correspondiente incremento en el precio de la entrada, simplemente no lo vale. Y aquí pongan ustedes los ejemplos que quieran, empezando por la tomadura de pelo de cintas tridimensionalizadas a toda pastilla, cuando en realidad habían sido concebidas en 2D, como Alicia en el País de las Maravillas o Furia de titanes, y siguiendo por otras, como Thor, que pueden ser igualmente disfrutadas en las dos dimensiones de toda la vida.

Personalmente, sólo he visto dos películas que me hayan dejado con la boca abierta por lo logrado en pantalla: la citada de James Cameron y Cómo entrenar a tu dragón. En estos casos entiendes y te crees que todo ha sido concebido para sacar el máximo rendimiento al 3D. Pero del resto, la gran mayoría se ha subido en un carro que ni entienden, ni saben cómo funciona, ni nada. Como nuevos ricos, el terror al bajón en las taquillas está llevando directamente al nuevo formato a una sobredosis que, a lo peor, desembocará en el hastío del público al que presuntamente se quería dejar ojiplático. Y si tenemos en cuenta que las ya de por sí en estado precario cadenas de exhibición se han gastado un pastón en adecuarse a las nuevas tecnologías, la broma puede salir muy pero que muy cara. Eso sí, al menos ha servido para cambiar en muchas los proyectores a un 2D digital que da gusto verlo…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: