Archive | junio, 2011

Llegó el momento

29 Jun

Escribo estas líneas cuando aún no se han pasado los efectos de la maravillosa experiencia vivida en la mañana de ayer. Cuando no sólo logras que una idea trabajada durante tanto tiempo se convierta en un libro, sino que además alcanzas a presentarlo en la mejor compañía, el resultado simplemente te apabulla y te hace sentirte la persona más afortunada del mundo. Afortunado por haber merecido la confianza de una editorial como Turner, encarnada en su editora, Pilar Álvarez. Apabullado porque José Manuel Sánchez Ron, una de las personas que más han hecho por la divulgación seria de la ciencia en España haga de padrino. E inmensamente feliz por comprobar que es un tema que despierta el interés de la prensa. Una vez llegados hasta aquí, sólo se puede echar la mirada hacia atrás y agradecer a tanta gente sin la que, simplemente, nada de esto habría llegado a ser verdad. Ahora queda la prueba del nueve: Yo y la energía desembarca estos días en las librerías, y Nikola Tesla, por fin, habla español. Y estoy convencido de que encontrará quien le lea y le escuche.

Volver a la épica, volver al espacio

28 Jun

La semana pasada se celebró el Festival Starmus en Tenerife, una iniciativa que reunió en la isla a muchos de los nombres que escribieron la leyenda espacial, de Neil Armstrong a Buzz Aldrin o Jim Lovell, el comandante del Apolo 13 y que pronunciara la mítica frase “Houston, tenemos un problema”. Los auténticos pioneros, aquellos que tenían “lo que hay que tener”, en palabras de Tom Wolfe. Con hombres así (y una mujer, la Tereshkova, más el fallecido Yuri Gagarin), y una tecnología que hoy parece más cercana a la de una calculadora científica (ni siquiera especialmente buena) que a los potentes ordenadores de nuestros días, en un tiempo récord se llegó a la Luna.Yes más: ni siquiera era arriesgado suponer que, a ese ritmo y en no demasiado tiempo, habría huellas humanas sobre Marte. Pero eso fue hace mucho mucho tiempo, y cualquier épica ha desaparecido.

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Se publica “Yo y la energía”, de Nikola Tesla

27 Jun

Nikola Tesla ha pasado a la historia como el inventor de la corriente alterna, el perdedor de la “guerra de las corrientes” contra Edison, el paradigma del genio incomprendido al que la historia hace justicia siglos después. Hoy disfruta de una segunda juventud, con el interés de las generaciones más jóvenes y con la actualidad de muchas de sus teorías visionarias sobre la comunicación inalámbrica y el uso responsable de la energía.

Yo y la energía recoge dos de sus textos más importantes, los primeros traducidos al español: su autobiografía “Mis inventos” (1919) y un largo artículo sobre la energía, el futuro y la civilización, “El problema de aumentar la energía humana” (1900). Los dos textos se complementan con las ilustraciones y gráficos originales, y van precedidos por un extenso ensayo de Miguel A. Delgado que sitúa la influencia de Tesla como icono científico, social y cultural, desde la perspectiva de nuestros días. Gracias a todo ello, “oímos” la voz en primera persona de un genio, un hombre que se sobrepuso siempre a una vida de incomprensiones y fracasos, con el convencimiento de que el futuro era suyo. La traducción corre a cargo de Cristina Núñez Pereira.

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Cuando por fin lo puedes tocar

22 Jun

Un apunte personal… porque, al fin y al cabo, un blog es también eso, ¿no? Sé que de esto hablaré más veces por aquí, porque es una de las cosas más importantes que me han sucedido en el último año. Tiempo habrá de extenderse sobre ello, de dar incluso la paliza en aras de la promoción (con perdón); ahora sólo quería dejar aquí, a vuelapluma, una idea, seguramente compartida por todos los que han publicado alguna vez, y por ello nada original. Pero eso no la hace menos verdadera: la deliciosa sensación que te embarga cuando algo por lo que has trabajado duramente durante meses, que apenas era otra cosa que líneas sobre una pantalla, luego unas impresiones llenas de trabajo para corregir, y más tarde unas monumentales galeradas, finalmente se convierte, sin que sepas muy bien cómo pudo ocurrir, en un libro que puedes tocar, hojear… en algo con peso y olor a recién impreso. Me había pasado una vez, y otra, pero la última siempre es siempre la más especial. Ésta lo es; ya os iré diciendo por qué.

¿Auge y caída del 3D?

20 Jun

Lo del estancamiento del 3D se veía venir. Bueno, no sé si estancamiento es la palabra correcta, porque no se puede decir que haya disminuido el número de producciones cinematográficas realizadas utilizando ese sistema ni que se hayan desplomado las recaudaciones. Pero hace unos días un completo informe publicado en El País sí que apuntaba tendencias inquietantes, sobre todo dos: una, que el porcentaje de ingresos procedente de las versiones tridimensionales, tras un súbito incremento, estaba empezando a bajar; y dos, que la cotización de las empresas que comercializan los sistemas no vive sus mejores momentos en las bolsas. Y eso sí que parece indicativo de que, en un momento en el que los inversores son capaces de destinar miles de millones a aventuras más o menos arriesgadas, lo que se vendió como una revolución no parece que vaya a ir a tanto.

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Al final, la vida

10 Jun

Leo en el imprescindible blog de Alberto Rey de elmundo.es que acaba de cumplirse el décimo aniversario del comienzo de las emisiones de A dos metros bajo tierra. Yo no vi la serie en su momento, la redescubrí tiempo después en DVD, pero lamento no ser original: su visionado fue toda una experiencia. Y lo más curioso es que, en cierta forma, seguir las andanzas de los Fisher (creo que Boyero les definió en su momento como esa extraña familia a la que, a pesar de su disfuncionalidad, todos querríamos pertenecer) consiguió ir más allá del mero divertimento para darte claves, retazos, cosas que, para tu sorpresa, terminan de revelar todo su significado cuando la vida de trae malas noticias.

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Aquellos domingos de la infancia

6 Jun

Demos paso a las afirmaciones poco originales, porque estoy seguro de que la que sigue es de las que muchos de mi generación compartimos: si leemos, en gran parte (y dejando a un lado la abnegada labor de nuestros profesores y los cuadernos Rubio, claro) es por la editorial Bruguera. Así de simple. En mi caso particular, había una costumbre ineludible, pero que convertía a los domingos en uno de esos días especiales: al salir de misa, la rutina llevaba nuestros pasos a comprar elementos imprescindibles, pasteles, el ¡Hola! para mi madre y un Mortadelo para mí. De hecho, me recuerdo perfectamente escrutando los bocadillos sin entender muy bien qué ponían. Y me gusta pensar que fue esa necesidad de saber qué se ocultaba tras ellos lo que me impulsó a querer leer (si no es así, ¿qué más da? Suena tan bonito…)

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