Vigencia de Nikola Tesla

25 Mar

Así se titulaba mi ponencia en el evento TEDxGranVia, y aquí la tenéis casi al completo.

Vídeo

Salvar Wardenclyffe

19 Mar

Un estupendo vídeo que llama al salvamento de lo que queda de Wardenclyffe, el último, abortado y visionario proyecto de Tesla.

Cosas del pasado que dan que pensar

13 Oct

Dice la frase manida que conocer el pasado ayuda a comprender el presente. No tengo muy claro que sea necesariamente así, por más que, evidentemente, sea fácil establecer analogías. Además, cada tiempo tiene sus propios condicionantes, pero hay similitudes que no pueden pasarse por alto. A mí me sucede con los supuestos riesgos de las redes de telefonía móvil y, ahora, las de wi-fi, cuya influencia dañina sobre nuestra salud no para de ser proclamada, por más que ningún estudio científico parezca haberla establecido de manera concluyente (de hecho, si existiera tal efecto, y teniendo en cuenta que llevamos más de una década conviviendo con los móviles, ¿no debería haber ya estadísticas que demostrasen un sustancial aumento de los casos?).

Mi natural escepticismo se vio reforzado cuando conocí, a partir de la documentación para el libro de Tesla, la campaña de desprestigio de la corriente alterna emprendida por Edison a finales del siglo XIX, manipulando estadísticas de accidentes y ofreciendo espectaculares sacrificios públicos de animales (amén de promoverla para el funcionamiento de la silla eléctrica). Tuvo a todos los medios a sus pies, y si hoy vemos las páginas, nos sorprenderíamos de que esa tecnología sin la que hace mucho que no podemos vivir parecía algo que tenía que ser alejado de nuestras casas a cualquier precio. Sí, el pasado no necesariamente ayuda a entender el presente, pero hay cosas que dan que pensar.

La reválida del niño y el monstruo

10 Oct

Parece que el fantástico español tiene un subgénero preferido, que es el de los terrores infantiles. No sé si es que para ser considerado un digno representante del medio hay que haber puesto el particular granito de arena, pero no deja de ser curioso que tanto Guillermo del Toro (sí, ya sé que es mexicano, pero siempre he defendido que El laberinto del fauno, por muchos motivos, es también una película española) como Juan Antonio Bayona (con la más que sobrevalorada El orfanato) obtuvieran los parabienes y la consagración de crítica y público. Y ahora es Juan Carlos Fresnadillo, quien demostró su profesionalidad convirtiendo en visible una cinta como 28 semanas después, a pesar de lo endeble de su guión, quien parece haberse visto en la necesidad de graduarse con su propia aportación. Y es una pena, porque Intruders es repetitiva, confusa y, en realidad, mucho menos trascendental de lo que ella misma se cree, un Shyamalan sin la gracia de éste, una cinta impostada en la que niños ni adultos (y ya puestos, ni el monstruo) nos importan demasiado. Y eso que de los curas falsísimos interpretados por Daniel Bhrül y Héctor Alterio prefermos ni hablar por aquello de evitar el ensañamiento, que si no…

Presenciar un atisbo del futuro

6 Oct

Invitado por el departamento de I+D+I de HC Energía, estoy en Oviedo para asistir al encuentro Con ciencia en la energía. Desafíos de I+D en el sector eléctrico. Una muestra de generosidad porque, a pesar de haberme sumido en la figura y la historia de Tesla, lo que necesariamente me obligó a documentarme sobre los conceptos y la evolución de la electricidad, evidentemente poco o nada puedo aportar en un terreno, el del futuro del consumo, generación y distribución de la energía, que es campo donde ingenieros, tecnólogos y científicos tienen, desde luego, la voz cantante.

Sin embargo, sí que supongo por qué estoy en mi ciudad natal, y es porque esta tarde he tenido la ocasión de escuchar la presentación de Eric Giler, director ejecutivo de WiTricity, la compañía que, nacida en el MIT, ha retomado, cien años después, el sueño tesliano de la transmisión inalámbrica de la electricidad. Bien es verdad que en un campo más humilde que el soñado por nuestro inventor favorito, pues se “limita” a recargar y mantener en funcionamiento los mil y un aparatos eléctricos que tenemos en casa, mantener las luces encendidas o resolver las necesidades eléctricas de un hogar sin necesidad de enchufar nada, captando la energía a través de la inducción electromagnética.

A diferencia del resto de los intervinientes, Giler no es propiamente un científico, sino un empresario, y se nota. Su exposición es amena, clara y bien argumentada, quizá demasiado didáctica para el nivel de los presentes (excepto yo, claro), quizá porque es consciente de que entre el público puede encontrarse alguien que quiera invertir en el sistema (numerosas empresas del campo del automóvil, la electrónica, la medicina o incluso la defensa ya están trabajando con ellos). Y por eso, al final hace una demostración de un móvil o una pequeña lámpara encendiéndose a distancia de la placa resonante que envía la energía. Como colofón, el sistema que servirá para cargar un coche sin necesidad de cables. Un gran logro tecnológico, que es saludado con entusiasmo por los expertos presentes (que no son pocos).

Pero, ¿qué queréis? Uno, que es así como es, no puede evitar pensar que la demostración sabe a poco comparado con las maravillas con las que Tesla dejaba boquiabiertos a sus contemporáneos. Claro que la diferencia es que el bueno de Niko no logró sacar adelante su sistema, mientras que estos chicos de WiTricity no parecen ir mal encaminados. Sí, lo sé, pero si Giler hubiese terminado haciéndose atravesar por unos cuantos miles de voltios (ni siquiera pido 250.000, como públicamente hacía Tesla), pues quizá me habría sentido un poco más realizado. Pero en fin, seguramente el futuro, para ser real, tenga que sacrificar algo de espectacularidad para ganar en realismo.

Reencontrarme con un viejo amor

3 Oct

Estos días me he llevado una alegría al ver de nuevo a Tori Amos ocupar espacio en la prensa con motivo de su nuevo disco, Night of Hunters, en el que crea una serie de canciones a partir de composiciones clásicas. La verdad es que hace tiempo que había dejado de ser la cantante fascinante que en los noventa me deslumbrara, como a tantos. De hecho, no tengo reparo en admitir que, de hecho, estuve un poco enamorado de ella y que, si alguna vez he estado cerca de sentirme fan de alguien, ha sido de ella. Pocos discos me han impresionado como su excesivo, pero también inmenso, Boys for Pele, y pocas canciones como Mr. Zebra o Not the Red Baron han despertado en mí tan profunda necesidad de crear…

Que mi pelirroja favorita vuelva a tener algo que decir, después de tantos álbumes en los que sólo ocasionalmente podíamos reconocerla, es una gran noticia. Pero para mí, además, supone reencontrarte con un viejo amor, hacia el cual puede que ya no sientas la misma pasión, pero que inevitablemente te remueve y hace sentir algo en tu interior. Estos días estoy de enhorabuena.

Diferentes encarnaduras de la belleza

1 Oct

Una buena amiga hizo la semana pasada algo que sobre el papel puede parecer una locura: verse en sesión doble, así, sin anestesia, El árbol de la vida y Súper 8. Salió encantada, pero es que ella adora el cine. Y llevados a ello, me hizo preguntarme: ¿qué pueden tener en común ambas películas? Aparentemente, y tras un primer vistazo, poco o nada: mientras que no habrá quien deje de tildar a la cinta de J.J. Abrams de inteligente producto comercial estudiado al milímetro para funcionar en taquilla, la de Malick (¿queda alguien que aún no lo sepa?) es una indagación religiosa con pie y medio (si no es que se da de bruces) con la metafísica.

Y sin embargo, sí que tienen algo en común: las dos películas demuestran, cada una por su camino y con sus propios fines, un inmenso amor por el cine y una fe sin límites en su capacidad de emocionar y trascender. Por eso, envidié a más no poder a mi amiga por haber tenido una experiencia que yo ya nunca podré tener. Sí, te envidio, Laura; pero también me alegra que existan recodos donde a uno aún puede esperarle el placer, la belleza, la emoción.

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